Feliz día a todos los padres en especial al mío Walter Rubén.
“Papá, necesito esto.” “Papá, falta aquello.” “Papá, ¿puedes?”
Y ahí está él… como siempre.
Haciendo cuentas, ajustando gastos, buscando soluciones.
A veces callado, a veces cansado… pero nunca ausente.
No siempre entendemos cuánto pesa la responsabilidad que lleva sobre sus hombros.
No vemos las noches sin dormir, las preocupaciones que oculta tras una sonrisa,
ni los «no puedo para mí» que se repite cada vez que dice «sí» para nosotros.
Quizá no estuvo en todas las reuniones, pero estuvo en cada esfuerzo.
Quizá no lo oíste decir “te amo” todos los días,
pero lo dijo cada vez que pagó una cuenta, preparó algo para ti o simplemente se levantó a trabajar, sin quejarse, un día más.
Honra a tu padre.
A ese héroe silencioso que muchas veces pasó desapercibido,
pero fue la columna que sostuvo tu mundo.
Porque el amor de un padre no siempre se grita…
A veces solo se vive.
Y eso, vale más que mil palabras”



